Por Ariel Beramendi*

  • Los médicos están haciendo todo lo posible para que el Papa Francisco regrese al Vaticano con una salud estable y la Iglesia entera reza por su salud. También en el pequeño estado todos oran para que se materialice el mejor de los escenarios, pero también se preparan para el escenario que, por pudor y sensibilidad, pocos osan mencionar.

Una visión objetiva indica que la salud del Santo Padre está muy frágil y la hipótesis de un escenario de Sede Vacante puede convertirse en realidad en un futuro no necesariamente muy lejano.

Aunque en la última conferencia de prensa del 22 de febrero, ofrecida por el doctor Sergio Alfieri, director del departamento médico quirúrgico del hospital Gemelli, se confirmó que el Papa Francisco ha expresado su voluntad de que se informe sobre su salud, en los últimos días siguen circulando rumores falsos que insinúan que el Papa Francisco ya ha fallecido y que sus restos están siendo ocultados. Nada más lejano a la realidad.

Conociendo la influencia del Vaticano en la vida cotidiana de la capital italiana, es inevitable que analistas y comentaristas comiencen a vaticinar nombres y nuevos escenarios para un futuro cónclave.

En ese contexto delicado, la Oficina de Prensa de la Santa Sede emite dos comunicados diarios: uno muy breve por la mañana, que indica si el Papa ha descansado bien, y uno más técnico y amplio por las tardes, en el que cada término viene pensado y decidido para informar sobre la salud del Santo Padre.

Es normal que algunos funcionarios oficiales y extraoficiales, que en su mayoría han llegado a la Curia Vaticana por sus méritos, estén nerviosos porque saben que su tiempo se está terminando; sin embargo, la maquinaria vaticana sigue funcionando.

El Sucesor de Pedro lleva el peso sobre sus espaldas

Vida Nueva El Papa Francisco uno de los 10 pontífices más longevos de la historia de la Iglesia. Foto: RR.SS.
  • Por ejemplo, en las últimas dos semanas el Papa Francisco ha recibido a su Secretario de Estado un par de veces, y es que el Sucesor de Pedro lleva el peso de su misión sobre sus espaldas hasta que oficialmente se declare que la sede de Pedro está vacante, y esto solo sucede si un Pontífice fallece o renuncia.

Mientras tanto, en los últimos quince días de convalecencia del Santo Padre, a pesar de las crisis respiratorias, fiebres, insuficiencia renal y otros problemas derivados de un cuadro clínico delicado, él (el Santo Padre) sigue gobernando la Iglesia y, por lo tanto, se han nombrado obispos y se han aceptado renuncias episcopales, se han aprobado causas de beatificación, se han emitido mensajes e incluso sus redes sociales se actualizan continuamente. Además, el Año Jubilar sigue adelante y, en las ceremonias a las que el Papa no puede asistir, alguien más preside los eventos religiosos y lee los textos magisteriales que han sido preparados con semanas de antelación.

¿Qué significa todo esto?

  • Está claro: la Iglesia sigue siendo guiada por el Sucesor de Pedro y el aparato que lo ayuda a servir al Pueblo de Dios, es decir, la Curia Vaticana, sigue funcionando.

Esto no cambiará hasta que se informe oficialmente que la Sede de Pedro está vacante, entonces ipso facto, todos los dicasterios (equivalentes a los ministerios de gobierno) quedarán acéfalos y, en ese momento, el rol de decano del colegio cardenalicio tomará preponderancia, porque ese cardenal —en este caso, Giovanni Battista Re de 91 años de edad— convocará al cónclave y, en su momento, pedirá al nuevo pontífice que acepte su elección como nuevo Papa. Solo entonces el nuevo pontífice reconfirmará o sustituirá a sus colaboradores directos.

Aunque el Vaticano siempre ha estado envuelto en un halo de misterio y secretismo, a nivel organizativo e institucional tiene las mismas características que otros centros de poder donde se toman decisiones que afectan la vida de todos sus miembros.

Todo esto, sabiendo que, para los hombres de fe, el poder es solo un servicio. Lo cierto es que esta maquinaria centenaria tiene su ritmo lento pero seguro y que, en la hipótesis de un nuevo cónclave, cada engranaje ya sabe cuál es su función según la praxis de los años pasados.

*Ariel Beramendi / Escritor Boliviano, Sacerdote y Comunicador